viernes, 2 de octubre de 2015

Más de 53 de cada 100 dominicanos sufren pobreza y pobreza extrema



Por Gustavo Olivo Peña. 20 de marzo de 2014 - 12:00 pm -  Deja tus comentarios
El poder de compra de los dominicanos se redujo en un tercio debido a un alza de 86 por ciento en los precios de la comida y otros productos de consumo
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SANTIAGO. La pobreza secuestró a la población dominicana. Está atrapada.No tiene escapatoria. El 53. 8 por ciento de los dominicanos sufre de pobreza extrema o moderada y el 60 por ciento vive en áreas carenciadas donde los servicios en los hogares son deficientes y de mala calidad. Los datos están contenidos en un informe del Banco Mundial y un estudio del El Sistema Único de Beneficiarios (SIUBEN).
Sin embargo, esa misma población pobre se concentra en las principales cinco provincias y zonas urbanas del país.
El 42 por ciento de los pobres reside en las provincias Santo Domingo, Distrito Nacional, Santiago, San Cristóbal y La Vega.
Según el estudio Calidad de Vida 2012, elaborado por El Sistema Único de Beneficiarios (SIUBEN), la población dominicana tiene una pobreza que supera el 50 por ciento.
En ese mismo orden, el Banco Mundial establece en su investigación Cuando la Prosperidad No Es Compartida, 2014, que la pobreza moderada y extrema alcanza la dolorosa cifra de 50, 6 por ciento de los dominicanos.
El informe del Banco Mundial revela que la pobreza moderada es de 40, 4 por ciento y la extrema de 10, 2 por ciento en el territorio nacional, pero si se analiza la pobreza en la zona urbana, los resultados se elevan más.
En la zona rural, en especial la zona Sur, la pobreza revela condiciones alarmantes.
“Estos hogares se localizan, en su mayoría, en casas independientes con bajas condiciones de habitabilidad, ubicadas principalmente en la zona rural, construidas con materiales precarios, aspectos que acentúan la vulnerabilidad de las personas que las habitan”, plantea el estudio Calidad de Vida, que auspició la vicepresidencia de la República.
La investigación destaca el alto nivel de hacinamiento que se manifiesta  en las zonas urbanas y rurales, fundamentalmente en las zonas urbanas.
“En términos de calidad de vida, el hacinamiento es un fenómeno que se manifiesta  fundamentalmente en las zonas urbanas. En aquellas provincias donde existen menos  oportunidades de generar ingresos y que a su vez registran menor densidad poblacional, este indicador presenta niveles más bajos”, afirma.
Los servicios básicos también guardan una estrecha relación con la calidad de vida de los hogares.
La falta de acceso a estos servicios es una de las causas de la mayor vulnerabilidad de  los hogares que conforman las categorías de pobreza extrema y moderada.
Entre estas deficiencias se observa a las fuentes de abastecimiento de agua con mayor probabilidad de contaminación, prácticas no adecuadas de eliminación de desperdicios, servicios sanitarios precarios o nulos y ausencia de un combustible adecuado para cocinar, que afectan considerablemente el bienestar de los hogares y la calidad de vida de las personas que los componen.
Las prácticas no adecuadas de eliminación de la basura están muy vinculadas a las zonas cercanas a ríos, arroyos o cañadas que, a su vez, se encuentran ubicadas en áreas marginadas con limitado acceso a los servicios de recogida de residuos. Estos hogares tienden a ser los que utilizan en mayor medida formas contaminantes de eliminación de desperdicios.
En términos de desarrollo humano se observa una estrecha relación entre los niveles de  alfabetización y las condiciones de vida de la población.
La evaluación general muestra una alta concentración de analfabetismo en los ICV más bajos, mientras que a medida que el nivel socioeconómico es mayor, se observan mejores indicadores educativos.
“Esta realidad plantea continuar trabajando con la población analfabeta, para crear los cimientos que permitan a los individuos mejorar su bienestar.
Hacinamiento
La distribución por zona geográfica del nivel de hacinamiento en la República Dominicana muestra que la zona urbana concentra el 38.8 por ciento de las viviendas que tienen de cuatro o más personas por dormitorio, seguido por la metropolitana con 35.0 por ciento y la rural con 26.2 por ciento.
Para las demás categorías definidas se deduce que siguen la misma tendencia de concentración, según nivel de hacinamiento.
En este mismo sentido, para el caso de hogares en viviendas tipo “pieza en cuartería y parte atrás”, se destacan las provincias de La Romana, La Altagracia y San Pedro de Macorís como las de mayor proporción de este tipo.
Las  provincias Monte Cristy, Independencia y Valverde son las tres provincias con  mayor proporción de hogares en viviendas tipo “pieza en cuartería, parte atrás y barracón.
La distribución por zona geográfica del nivel de hacinamiento en la República Dominicana muestra que la zona urbana concentra el 38.8 por ciento de las viviendas que tienen de cuatro o más personas por dormitorio, seguido por la metropolitana con 35. y la rural con 26.2 por ciento.
En la actualidad, el desarrollo urbano ha incrementado los problemas relacionados con el acceso a servicios fundamentales en la vivienda. Esto trae consigo la necesidad de encontrar soluciones concretas a problemas sobre la provisión de bienes básicos como energía, el servicio de agua potable, recogida de los desperdicios, buen sistema sanitario y mecanismos eficientes para cocinar, entre otros aspectos.
De acuerdo con los resultados del estudio del SIUBEN, un 33.3 por ciento de los hogares del país reporta tener acceso al agua dentro de la vivienda provista por el acueducto, 39.6 por ciento obtiene agua del acueducto en el patio de la casa y 10.9 por ciento la adquiere de una llave pública.
“Esto supone que el 83.7 por ciento  por ciento de los hogares se sirve del acueducto nacional de una forma u otra,  pero el 16.3% de los hogares restantes consume agua procedente de manantiales, ríos, arroyos, lluvia, tanques, aljibes o pozos, lo cual implica, para la población que la utiliza, un alto riesgo para su salud en caso de tratarse de fuentes contaminadas”, concluye el estudio del SIUBEN.
Banco Mundial: otros datos
El Banco Mundial segura en su estudio Cuando la Prosperidad No Es Compartida que durante el período 1997-2002, solamente un 1 por ciento de los dominicanos escapó de la pobreza.
Esto fue el resultado de un crecimiento muy desigual en el ingreso laboral, fuente de más de la mitad de los ingresos de los pobres.
“Y aún peor, -dice el estudio- un millón y medio de dominicanos cayeron en la pobreza como resultado de la crisis financiera del 2002-2004 y 670.000 de ellos, se vieron forzados a reducir su consumo de productos alimenticios básicos por debajo de los niveles mínimos de subsistencia”.
El poder de compra de los dominicanos se redujo en un tercio debido a un alza de 86 por ciento en los precios de la comida y otros productos de consumo.
Reveló que hacia fines del 2004, un total de 42 de cada cien dominicanos eran pobres y de éstos 16 se encontraban viviendo en situación de pobreza extrema.
La desigualdad en el ingreso se ha mantenido similar durante los últimos 7 años y que  en el 2004, las familias de clase media alta y alta concentraban el 56 por ciento del ingreso nacional,
“El acceso a servicios básicos confiables y de calidad continúa siendo deficiente. Un hogar promedio dominicano conectado a la red de energía eléctrica y de agua por tubería recibe diez veces menos electricidad al año que un hogar latinoamericano típico y a lo sumo, el equivalente a tres días del servicio de agua a la semana”., afirma.
“Esto resulta en un círculo vicioso de baja calidad y falta de pago por los servicios básicos. En el pico de la crisis del 2004, solamente el 31 por ciento de los hogares reportó pagar por la recolección de basura, el 66 por ciento pagaba por el agua corriente y el 51 por ciento dijo pagar por la electricidad.”, insiste el Banco Mundial.
El Banco Mundial planteó que los bajos ingresos de los pobres son en gran parte el resultado de la baja productividad laboral, la cual tiene relación con el número de niños y jóvenes que abandonan la escuela prematuramente, antes de acumular un nivel mínimo de conocimientos y habilidades laborales.
“Uno de cada tres jóvenes entre 18 y 25 años no completa la escuela primaria y un tercio de los que terminan, no acaban la secundaria”,, reveló el Banco.
“En la última década, además de la modesta reducción de la pobreza, la República Dominicana ha fomentado muy poco la movilidad económica ascendente, lo que  se traduce en un estancamiento de la clase media”, estimó.
El Banco Mundial sostuvo que la República Dominicana tiene una movilidad económica muy baja, con menos del dos por ciento de la población escalando a un grupo económico más alto en la última década.
“A diferencia de la experiencia general en la región del América Latina y el Caribe, cita el Banco Mundial,  el fuerte crecimiento económico de la República Dominicana durante la década pasada no estuvo acompañada de una mejoría equivalente indistintas dimensiones”.
“Estas dimensiones incluyen la eliminación de la pobreza absoluta, el logro de la igualdad en el acceso a las oportunidades económicas para todos y el aumento de la capacidad de los individuos de tomar decisiones efectivas sobre su propio desarrollo y transformar esas decisiones en resultados”.

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