viernes, 2 de octubre de 2015

Rafael Trujillo Molina


Rafael Leonidas Trujillo Molina by Otto Piron}

Invitamos a leer,
Un interesan te y valioso trabajo de Etzel Baez, sobre el Ajusticiamiento de Trujillo,  la versión más aproximada que se tiene al respecto ya que surge una una investigación directamente con fuentes y familiares de los héroes de Mayo.

 Uno de los criminales más sádicos, maquiavélicos, inmorales y salvajes que registra la historia contemporánea. Un ladrón sin escrúpulos que se adueñó de un país completo y del dinero del pueblo para disfrutarlo y luego dejarlo como herencia a sus hijos y familiares.
Algún día sus familiares aparecerán para devolver el dinero de los pobres y hacerle frente al juicio popular.
Adolfo Hitler le queda muy pequeño al dictador dominicano Rafael Trujillo Molina. Cada vez que se mencione el nombre nefasto y nauseabundo del sangriento tirano se estará reviviendo el asesinato horrendo de las Hermanas Mirabal.
El olor a sangre, muerte y dolor permanecerá por siempre en la mente del dominicano y de las futuras generaciones.
Ramón Barros
Director Historia Patria Dominicana

Biografía de un Tirano

Rafael Trujillo Molina
Nació en San Cristóbal el 24 de octubre de 1891. Fueron sus padres José Trujillo Valdez, pequeño comerciante descendiente de un sargento (posiblemente de origen canario), del cuerpo de Sanidad Militar del Ejército Español que llegó al país en 1861, y Altagracia Julia Molina, hija de Pedro Molina, campesino dominicano, y de Luisa Ercina Chevalier, hija a su vez de un oficial haitiano de los tiempos de la ocupación de 1822.

La infancia de Trujillo transcurrió de manera relativamente incolora y no fue diferente a la de cualquier niño de esa época. Su instrucción elemental fue irregular y bastante limitada. A los seis años fue inscrito en la escuela de Juan Hilario Meriño que funcionaba en la casa de su dueño como era costumbre en esos tiempos. En San Cristóbal operaban para entonces cuatro escuelas en casas familiares y, la más grande de ellas era dirigida por la abuela de Rafael Leonidas, Luisa Ercina Chevalier que instruía a unos 63 alumnos. Trujillo asistió a la escuela de Meriño por espacio de un año, aproximadamente, aprendiendo lectura elemental. De allí pasó al colegio de Pablo Barinas, discípulo de Eugenio María de Hostos radicado en San Cristóbal, y permaneció allí unos tres o cuatro años.

Se dice que Trujillo fue un estudiante "normal y atento" y sus profesores opinaban que era inteligente, llamando poderosamente la atención que su principal interés, manifestado a nivel casi obsesivo, era lucir aseado y reluciente. En la adolescencia mostró una sexualidad bien marcada que dirigía de manera manifiesta a todas las mujeres en su entorno.

Al cumplir los 16 años un tío materno suyo, Plinio Pina Chevalier, le consiguió un empleo de telegrafista, trabajo que desempeñó en Baní y Santo Domingo por unos tres años, aunque la mayor parte de su actividad la desplegó en San Cristóbal, donde residía junto a sus padres en la calle Constitución. Trujillo recibía un sueldo de 25 dólares al mes.

Entre los años de 1910 y 1916 se rumoró la participación de Trujillo, junto a su hermano José Arismendy (Petán), en actividades delictivas tales como robo de ganado, entre otras. En cierta ocasión fue convicto por la falsificación de u cheque o pagaré, por lo cual se le impuso una multa y pena de cárcel. También fue vinculado a la desaparición de cierta suma de dinero en la oficina postal de Santo Domingo.

En 1913, a la edad de 22 años, contrajo matrimonio con Aminta Ledesma, una campesina de San Cristóbal. Los padres de la joven, pobres y sin prestigio social consintieron de mal grado el matrimonio de su hija con Trujillo, de cuestionada reputación, porque la joven se encontraba embarazada de quien fue la primera hija de Rafael, a quien llamaron Flor de Oro.

La participación de Trujillo en asuntos públicos comienza más o menos por esos años (1913-1914) cuando se declara "horacista". Por el año de 1916 pasó a formar parte de una pandilla de maleantes que fue conocida como "La 44". Esta banda asaltaba las bodegas y almacenes que abastecían a los trabajadores en los ingenios azucareros y, además, practicaban el chantaje y todo tipo de violencia.

Trujillo contaba a la sazón 25 años de edad cuando comienzan sus trabajos en los ingenios. Trabajó como pesador 0 encargado de una báscula en un cargadero. Trabajó en San Isidro en una propiedad norteamericana, y más tarde en el ingenio Boca Chica, permaneciendo en este trabajo sólo el tiempo que duro una zafra. Más tarde tomó un empleo como guardacampestre recibiendo un sueldo de treinta dólares mensuales.

Al producirse en el país la intervención norteamericana su vida dio un giro que lo sacaría de los ingenios azucareros dando los primeros pasos de su carrera política y militar. En el año 1918 el Gobierno Militar Norteamericano desarmó la población y procedió a crear una especie de Guardia Nacional. Mediante una carta que escribiera al coronel C. F. Williams, comandante de este cuerpo y apoyándose en una carta de recomendación de la administración del Central Boca Chica, Trujillo solicitó el ingreso a ese cuerpo militar. Su solicitud fue aprobada el 27 de diciembre. Rápidamente fue ascendido a segundo teniente, prestando juramento el 11 de enero de 1919. Trujillo se convirtió en el teniente número 15 de los dieciséis que existían entonces en la Guardia Nacional.

Trujillo ascendió rápidamente en la escala jerárquica de la Guardia Nacional, atropellando, en El Seibo, a los patriotas que se levantaban contra la intervención.

En 1921 Rafael L. Trujillo ingresó en una Academia Militar que fundara el Ejército de Ocupación en Haina y el 22 de diciembre de ese mismo año fue designado para ocupar la jefatura de la Guarnición de San Pedro de Macorís. Fue trasladado al Cibao en 1922 y, mientras se encontraba en San Francisco de Macorís fue ascendido a capitán sin pasar por el grado de primer teniente, algo irregular tomando en cuenta el escalafón militar pero, explicable debido a los "servicios" prestados por Rafael Leonidas al invasor norteamericano. Este ascenso fue acompañado por la reorganización de la Guardia Nacional, que se convirtió en Policia Nacional Dominicana, en la cual ocupó, muy poco tiempo después, el mando de la 10ª Compañía. También fue elogiado aquí por sus servicios y en los meses de mayo y agosto de 1923, antes de su nombramiento como inspector del primer distrito militar, Trujillo participó como estudiante en la Escuela de Oficiales del Departamento del Norte. En esta época, a pesar de que su formación era militar, comienzan a manifestarse sus inclinaciones políticas.

Al llegar el 1924 fue promovido en forma temporal al mando de la Guarnición del Departamento Norte y, en septiembre de ese mismo año, recibió el nombramiento definitivo, siendo ascendido al rango de mayor.

Al triunfar Horacio Vásquez en las elecciones que siguieron a la desocupación de las tropas norteamericanas en 1924, Trujillo recibió la petición de permanecer al frente de la Policía Nacional. El 6 de diciembre de ese mismo año el Presidente Vásquez lo promueve a teniente Coronel y le nombre Jefe del Estado Mayor.

Trujillo se divorcia de su esposa Aminta Ledesma quien obtiene la custodia de su hija Flor de Oro y una pensión de 100 pesos mensuales para la manutención de ésta. En 1925 contrae nuevamente matrimonio, esta vez con Bienvenida Ricardo, joven perteneciente a una destacada familia de Monte Cristy, lo que no impidió que continuara con sus amoríos extramaritales. El matrimonio cayó en una severa crisis al enamorarse Trujillo de la que sería su tercera y última esposa, María Martínez, perteneciente a una familia respetada aunque de baja escala social.

El 13 de agosto de 1927 Trujillo fue promovido a General de Brigada, cuatro días antes de la formal transformación de la Policia Nacional en Brigada Nacional. "Su constitución subsiguiente como Ejército Nacional, conforme a la Ley número 928, del 17 de mayo de 1928, completó el camino recorrido por Trujillo desde el grado de Segundo Teniente hasta el de General de Brigada y Comandante en Jefe del Ejército Nacional -todo ello en menos de diez años- al tiempo que señalaba su aparición como figura de notorio relieve en el panorama nacional." (Grassweller)

A finales de 1930 el país era un hervidero de protestas debido al deterioro del gobierno del Presidente Vásquez que había venido enfrentando serios problemas y atravesando por una etapa de despilfarro y negocios deshonestos, olvidando los intereses públicos. El enriquecimiento ilícito y la corrupción administrativa se generalizaron, produciendo la pérdida de control del Presidente quien además, pretendía reelegirse.

Apoyados por la mano amiga de la legación norteamericana se origina en Santiago un movimiento cívico militar con la intención de derrocar al gobierno. El representante civil fue el Lic. Rafael Estrella Ureña y Rafael L. Trujillo Molina, en ese momento Jefe del Ejército y General de Brigada, el militar. Los rebeldes produjeron un asalto a la fortaleza de Santiago y luego de la toma de la fortaleza marcharon hacia Santo Domingo. El Presidente Vásquez llamó a Trujillo para que enfrentase la situación, pero éste pretendió encontrarse enfermo. Vásquez acude a la Fortaleza Ozama donde Trujillo le manifiesta su adhesión. Se nombra entonces al Coronel José Alfonseca para dirigir las acciones militares, pero Trujillo lo sustituye con Simón Diaz quien tenía instrucciones de entenderse con los insurrectos.
La Palmita by Otto Piron}A pocos días de escenificarse esta comedia, específicamente el 26 de febrero, las tropas rebeldes bajo el mando del general José Estrella (tío de la cabeza civil del movimiento), entraron sin luchar a la ciudad capital, gritando consignas a favor del Lic. Estrella Ureña y del General Trujillo.

En el local de la Legación Norteamericana fueron reunidos los leales al gobierno y los insurrectos, y luego de cumplir con algunos requisitos constitucionales, fue anunciada la renuncia del Presidente Vásquez y la formación de un nuevo gobierno que llevaba como Presidente al Lic. Rafael Estrella Ureña, aunque realmente era Trujillo quien controlaba la situación mediante los nombramientos de hombres de su confianza en puestos claves.
A pesar de que había prometido que no aspiraría a la presidencia del país, Trujillo es proclamado candidato el 18 de marzo de 1930 y electo presidente el 16 de mayo de ese mismo año. Todo asomo de oposición política fue eliminado mediante asesinatos, sobornos y persecuciones. Desde sus comienzos, el régimen de Trujillo se caracterizó abiertamente como una tiranía.

Uno de los primeros actos de barbarie que merece la pena recordar fue el asesinato en Santiago, el 1ro. de junio de 1930, de Virgilio Martínez Reyna y de su esposa. Martínez Reyna, prominente hombre de gran reputación que había sido el principal lugarteniente del Vicepresidente José Dolores Alfonseca, le había aconsejado a Alfonseca que se librara de Trujillo. Un grupo de asesinos llegó a su casa y tras acribillarle a balazos, le acuchillaron y mutilaron con sus machetes. Mientras cometían el crimen, su esposa, que estaba embarazada, entró a la habitación y recibió dos balazos en el vientre. Así quedó marcada la tónica del tratamiento a darse a los opositores del nuevo gobernante, que habría de mantener el poder durante 31 años.
El régimen de Trujillo monopolizó la actividad partidista con la creación, desde sus comienzos, de su propio partido que fue conocido como el Partido Dominicano. Valiéndose de presiones psicológicas y manipulando el miedo, logró que se inscribieran en él una gran cantidad de personas, incluyendo algunos de sus más fervientes opositores. La misión política de tal entidad no era otra que materializar los deseos de Trujillo. La exaltación de su personalidad fue uno de sus aspectos fundamentales, junto a la justificación histórica de su llegada al poder político. En una especie de culto a la personalidad se le hizo sentir y creer al pueblo dominicano que necesitaba de un conductor mesiánico y casi sobrehumano que condujera su destino.





LA FAMILIA DEL DICTADOR

Maria de los Angeles Martinez Alba de Trujillo by Otto Piron}
Dominican Beauties by Otto Piron}
1957 New Year Celebration by Otto Piron}
Ramfis Playing Polo by Otto Piron}
Angelita Trujillo Celebrates Carnival by Otto Piron}
Lieutenant General Ramfis Trujillo and wife, Octavia Ricart by Otto Piron}
Trujillo The Family Man by Otto Piron}
Se utilizó ampliamente la figura del anticomunismo para agredir a los opositores del régimen y así se justificaban las persecuciones políticas. Trujillo supo, valiéndose de toda clase de artimañas, principalmente del temor, obtener la colaboración de los núcleos de intelectuales, hasta el extremo de desaparecer la producción literaria que no era afecta al régimen. Todo estaba controlado y el mensaje ideológico que recibía el pueblo a través de la prensa radial, escrita, televisada, en las escuelas y hasta en las iglesias, era una justificación del régimen y una exaltación de la personalidad de Trujillo que fue llamado el "Jefe" y también "Benefactor de la Patria Nueva".

Surgió una casta de adulones cuyo principal interés parecía ser la alimentación del ego de Trujilllo. Así las cosas, en el año de 1935 Mario Fermín Cabral propone que se cambie el tradicional nombre de la capital del país, Santo Domingo, por el de Ciudad Trujillo. Se erige el Obelisco para conmemorar la barbaridad. Este mismo individuo, fungiendo como presidente del Partido Dominicano, ideó el símbolo de la palmita que posteriormente lo identificó, convirtiéndose prácticamente en una especie de documento de identidad que toda persona debía portar consigo so pena de ser castigado hasta con la cárcel.
Newspaper Headline by Otto Piron}
Entre las cosas positivas que pueden mencionarse en relación con el régimen de Trujillo caben el balance del presupuesto de la nación y su crecimiento continuado, la liberalización del control norteamericano de las aduanas en 1940, el pago de la deuda externa e interna, la construcción del Banco de Reservas de la República Dominicana y el Banco Agrícola e Hipotecario, mediante la reorganización monetaria de 1947, y el mantenimiento de la paridad de la moneda nacional.

También debe mencionarse cierto desarrollo urbano. La ciudad capital fue reconstruida tras el devastador paso de un feroz huracán llamado San Zenón que prácticamente la destruyó, se construyeron y repararon carreteras, se levantaron puentes, se edificó el aeropuerto en Santo Domingo.

En 1940 se inauguró en la Universidad de Santo Domingo la Facultad de Filosofía, construyéndose importantes edificios. Aparte de las escuelas primaria y secundaria en operación, se crearon escuelas especiales, tales como el Liceo Musical, la Escuela Diplomática y Consular, la de Artes y Oficios y la de Bellas Artes. También fueron creadas la Orquesta Sinfónica Nacional, el Archivo Nacional de la Nación, La Voz Dominicana (Televisora Nacional), etc.
CONDECORACIONES RECIBIDAS POR EL DICTADOR
RAFAEL LEONIDAS TRUJILLO MOLINA
GRAN CORDON DE LA ORDEN DE ISABEL LA CATOLICA (ESPAÑA)
GRAN CRUZ DE LA ORDEN JEROSOLIMITANA DEL SANTO SEPULCRO
MEDALLA DE ORO DE LA PAN AMERICAN SOCIETY (NEW YORK)
GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE CARLOS MANUEL DE CESPEDES (CUBA)
GRAN CRUZ DE LA ORDEN HONOR Y MERITO (HAITI)
GRAN CRUZ EN BRILLANTES DE LA ORDEN DEL PERU
BANDA DE LA ORDEN DE LA REPUBLICA (ESPAÑA)
GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE SAN GREGORIO MAGNO (SANTA SEDE)
EL COLLAR DE LA ORDEN AL MERITO (CHILE)
EL COLLAR DE LA ORDEN DEL AGUILA AZTECA (MEXICO)
GRAN CRUZ EXTRAORDINARIA DE LA ORDEN DE BOYACA (COLOMBIA)
GRAN COLLAR DE LA ORDEN DEL LIBERTADOR (VENEZUELA)
GRAN CRUZ DE LA ORDEN NACIONAL DEL CONDOR DE LOS ANDES (BOLIVIA)
GRAN CRUZ DEL MERITO EXTRAORDINARIO LIBANES
GRAN CRUZ DE LA ORDEN DEL MERITO CON BANDA DE TRES BORLAS (ECUADOR)
GRAN CRUZ DE LA ORDEN VASCO NUÑEZ DE BALBOA (PANAMA)
GRAN CRUZ NACIONAL DE LA LEGION DE HONOR (FRANCIA)
EL GRAN CORDON DEL MERITO DE LA CARIDAD DE LA ORDEN FRANCESA DE LA CRUZ DE SANGRE
COMENDADOR DE LA ORDEN DE LA CORONA DE ITALIA
GRAN CRUZ DE LA ORDEN HONOR Y MERITOS DE LA CRUZ ROJA CUBANA
GRAN CORDON ROJO CON BORDES BLANCOS DE LA ORDEN CHINA DEL BRILLANTE JADE, BAYLIO
GRAN CORDON DEL HONOR Y DEVOCION DE LA SOBERANA MILITAR ORDEN DE MALTA
ORDEN DEL MERITO NAVAL DE PRIMERA CLASE (CUBA)
GRAN CRUZ DE MEDHULA DE MARRUECOS
GRAN CRUZ DE HONOR ACADEMICO DE LA ACADEMIA INTERNACIONAL AMERICANA DE WASHINGTON
ESTRELLA ABDON CALDERON (ECUADOR)
GRAN CRUZ DE LA ORDEN NACIONAL ECUATORIANA AL MERITO
GRAN CRUZ DE LA ORDEN NACIONAL DE LA CRUZ DEL SUR (BRASIL)
GRAN CRUZ DEL MERITO PARAGUAYO (PARAGUAY)
GRAN CRUZ DEL LEON NEERLANDES (HOLANDA)
MEDALLA CONMEMORATIVA DEL VUELO PANAMERICANO PRO FARO DE COLON DE CUBA.
MEDALLA CONMEMORATIVA DEL PRIMER CENTENARIO DE LA MUERTE DEL PROCER COLOMBIANO GENERAL FRANCISCO DE PAULA SANTANDER
COLLAR DE LA ORDEN DE SAN MARTIN (ARGENTINA)
GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE CARLOS III (ESPAÑA)
GRAN CORDON ESPECIAL DE LA ORDEN DE LAS NUBES PROPICIAS (CHINA)
GRAN COLLAR DE LA ORDEN DE RUBEN DARIO (NICARAGUA)
GRAN PLACA DE HONOR Y MERITO DE LA CRUZ ROJA ESPAÑOLA
CONDECORACION DE LA ORDEN SOBERANA Y CONTINENTAL DE MERITO Y HONOR DE LA UNION DEMOCRATICA INTERAMERICANA
GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE MORAZAN (HONDURAS)
MEDALLA "PALMAS DE ORO DE LA DEMOGRACIA", DE LA LEGION PANAMERICANA (MEXICO)
MEDALLA DE LA ORNEN HONORIFICA DE LA ESTRELLA DE HONOR AL MERITO RURAL DEL INSTITUTO BRASILEÑO DE PROPAGANDA Y DEFENZA DEL CAFE.
CRUZ DE GUERRA CON PALMA (FRANCIA)
ORDEN DE SAN PEDRO Y SAN PABLO EN EL GRADO DE GRAN CRUZ
ORDEN DEL MANUEL AMADOR GUERRERO, EN EL GRADO DEL GRAN COLLAR ( PANAMA)
ORDEN PIANA, EN EL GRADO DE GRAN CRUZ (SANTA SEDE)

OSTENTA TAMBIEN LAS CONDECORACIONES DOMINICANAS MENCIONADAS A CONTINUACION:
COLLAR DE LA ORDEN DEL MERITO JUAN PABLO DUARTE
COLLAR DE LA ORDEN HERALDICA DE CRISTOBAL COLON
COLLAR DE LA ORDEN DE TRUJILLO
COLLAR DEL VALOR
GRAN COLLAR DE LA PAZ
ORDEN MILITAR DE HEROISMO "CAPITAN GENERAL PEDRO SANTANA" 7-1-56, DEC. 4364, OG# 9, 1956, E.N.
CONDECORACION DEL "BENEFACTOR DE LA PATRIA", SEGUN ART. # 4149, DE FECHA 14-5-55, SEGUN DECRETO # 1360, F. 23-12-55, CON UNA EFECTIVIDAD, OG# 45-56.
GRAN CORDON DE LA SUPREMA ORDEN DEL CRISANTEMO, ORTORGADO POR EL GOBIERNO DEL JAPON, CON LA GRABACION EL EMPERADOR MEDALLA DE HONOR DE ALFABETIZACION
ORDEN DE LOS PIONEROS DE LIBERIA, PUBLICADO EN EL CARIBE, EN FECHA 5-2-59.

ASCENSOS:
A 2DO. TTE. EFECT. 18-12-18 SOG. #- NO
A CAPITAN EFECT. 21-10-22 SOG. #- 37
A MAYOR, EFECT. 01-10-24 SOG. #- 28
A CORONEL, COMANDANTE, EFECT. 22-06-25 SOG. #- 19
A GENERAL DE BRIGADA EFECT. 15-08-27 SOG. #- 02
A GENERALISIMO EFECT. 24-06-58 LEY #- 4997
DESIGNACIONES, ASINACIONES Y TRASLADOS:
PRESIDENTE DE LOS BANCOS DEL ESTADO SG. DEC. #- 6380 DE FECHA. 24-01-61 OG. #- 05 DE LA SEC. DE ESTADO DE LAS FF.AA.
DSC. #- 260- ( 1921) EFECT. 13-12-21
TO . 10TH. CO CO "D" CHANGE OHEOT. #- 151- 22
DIRECTOR DEPTO. NORTE INTERINO NO EL 03-06-24 SOG. #- 06
TO EXPERIMENTAL STATICION HAINA SG. #- 163
TO IST. CO. DSC. #. 261
TO. DEPT. OF. NORTH. SC. #. 04- 22
DE LA 10MO. CO. A LA 6TA. CO. Y ASIGNADO CAPT. OF. OG. #- 52 EFECT. 13-10-24
AL C. GRAL. OG. 03 DE NO. 08. EFECT. 06-02-23
A LA CAPITAL PARA NUEVAS ORDENES SG. 68.- 04
LAS PLACAS DE LOS CARROS DEL ASESINO
Automobile Plates by Otto Piron}
Su diversion favorita
Electric Chair by Otto Piron}Por otra parte, Trujillo monopolizó el aspecto económico del país y las principales empresas industriales, el sistema bancario, las mejoras en las tierras así como la industria azucarera (salvo los ingenios de la familia Vicini y el Central Romana) pasaron a sus manos particulares; también se apropió de parte del comercio tanto nacional como del exterior. Trujillo monopolizaba la producción de alcohol, las fábricas de alimento para ganado, los principales sectores de la producción manicera, poseía compañías de créditos (Banco Popular de Crédito); la Fábrica de Baterías Dominicanas, la Industria Nacional del Vidrio, Café Dominicano, C. por A., Ganadería Industrial Dominicana, Compañía Anónima Tabacalera, Chocolatera Industrial Dominicana, Compañía Dominicana de Fósforos, Sociedad Industrial Dominicana, Gases Industriales Dominicanos, Industrial Lechera, Laboratorio Químico Dominicano, Minerales Dominicanos, C. por A., Compañía Dominicana de Aviación, Flota Mercante Dominicana, Petrolera Dominicana, Pinturas Dominicanas, Sacos y Tejidos Dominicanos, Sal y Yeso Dominicanos, C. por A. Compañía de Seguros San Rafael, C. pro A., Fábrica Dominicana de Calzado, C. por A., así como el negocio de mármol y de madera, etc.



Las mujeres que el déspota le ponía el ojo tenían que ser de su propiedad o sino morir, muchas madres si tenían hijas hermosas las escondían y no las dejaban ir a la calle ni actividades, pues el delincuente Presidente tenia grupos de hombres en todo el país seleccionando las candidatas sin importar la edad para llevarlas en contra de su voluntad para ser violadas.

En los últimos años de la tiranía trujillista se incrementó el número de persecuciones y asesinatos, se establecieron centros de tortura en varios puntos del país. En esta última etapa del régimen se destaca de manera especial la muerte, el 25 de noviembre de 1960, de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal Reyes, asesinadas en compañía de su chofer Rufino de la Cruz Disla cuando regresaban de visitar a sus esposos, encarcelados por razones políticas en Puerto Plata. La atmósfera en el país era prácticamente irrespirable.
Finalmente, la noche del 30 de mayo de 1961, Trujillo fue ultimado a balazos en la Ave. George Washington, víctima de una emboscada en la que se destacaron Los héroes nacionales e inmortales, Modesto Díaz, Salvador Estrella Sahdalá, Antonio de la Maza, el Teniente Amado García Guerrero, Manuel Cáceres Michel (Tunti), Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza, Luis Amiama Tió, General Antonio Imbert Barreras, Pedro Livio Cedeño, Huáscar Tejeda y otros.
Luego la mayoría de los héroes del 30 de Mayo fueron asesinados en persona por el hijo del dictador Ramfis Trujillo.



GENERAL  IMBERT  BARRERAS  Y LUIS AMIAMA TIO

LA MUERTE DE TRUJILLO
EXCLUSIVA
Nueva versión sobre los hechos de la noche
del 30 de mayo de 1961

Documento inédito
sobre la muerte del tirano
Zacarias de la Cruz, su chófer militar, dijo que Trujillo
pudo salir del coche con vida y murió disparando contra los ajusticiadores


Zacarías de la Cruz, el chófer militar de Trujillo la noche del 30 de mayo, narró su versión de lo acontecido ese día al Procurador Fiscal y a un Juez de Instrucción. Ese documento nunca antes había sido publicado y El Caribe lo ha obtenido en exclusiva.
Su declaración fue dada casi al morir Trujillo, el 21 de julio de 1961, es decir hace exactamente 40 años al día de hoy, cuando todavía su hijo Ramfis controlaba el país y no se había iniciado el proceso de apertura del régimen, por lo que se podría pensar que su versión de los hechos reflejó la necesidad de mostrar una actitud valiente por parte del dictador en el momento de su muerte. Sin embargo, lo dicho por Zacarías coincide en muchos aspectos, mas no en todos, con las versiones dadas por algunos de los ajusticiadores que sobrevivieron al hecho.

Los aspectos más importantes de su declaración son:
1. El primer disparo contra Trujillo, que fue de escopeta, fue hecho cuando el carro que conducía Antonio Imbert y en el cual se encontraban Antonio de la Maza, Salvador Estrella Sadhalá y el Teniente Amado García Guerrero, todavía estaba detrás del de Trujillo y no, como según las versiones de tres de los participantes (Antonio Imbert, Huáscar Tejeda y Salvador Estrella Sadhalá), cuando éste estuvo al lado del de Trujillo. Ese primer disparo hirió al dictador. Por otras versiones se sabe que quien lo hizo fue Antonio de la Maza, quien estaba en el asiento delantero derecho del vehículo.
2. Zacarías le sugirió a Trujillo que se fueran del lugar, pero el dictador insistió en que se parasen a pelear. Salvador Estrella Sadhalá, ya preso, dijo que Trujillo ordenó: "Párate a pelear".
3. Desde el vehículo con los cuatro héroes y mientras rebasaban el carro del dictador, se efectuaron disparos con un fusil M-1. Algunos pudieron haber impactado en Trujillo. Por otra versión se sabe que quien le disparó fue Amado García Guerrero, que estaba en el asiento trasero derecho.
4. Al ordenar Trujillo que se detuvieran, el vehículo conducido por Imbert les rebasó y éste luego tuvo que frenar y volverse. Entonces el vehículo de los héroes dobló y bloqueó el lado derecho de la autopista. Zacarías trató de volver su auto hacia Ciudad Trujillo, pero no lo hizo pues Trujillo, mal herido, optó por desmontarse del carro y pelear en la intemperie, sin la protección del interior del vehículo. Eso cuadra con la declaración que en la cárcel dio Huáscar Tejeda.
5. La única arma que utilizó Trujillo fue un pequeño revólver 38 de bolsillo.
6. Zacarías le advirtió a Trujillo que él también había sido herido. Como su carro ya se había detenido, pudo disparar con un rifle M-1. El dictador, ya fuera del carro, también disparó con su revolver, avanzando 3 ó 4 metros desde el frente de su automóvil, moviéndose al descubierto hacia los vehículos que le atacaban. De pronto cayó de bruces, inerte, presumiblemente ya muerto.
7. Zacarías, ya solo, siguió disparando con su M-1 y luego con una ametralladora Luger. Vio cuando uno de los héroes avanzó hacia el cuerpo de Trujillo, lo que aprovechó para tirarle y herirle. De los integrantes del automóvil de los cuatro héroes, tres recibieron heridas leves: Amado García Guerrero, Salvador Estrella Sadhalá y Antonio Imbert.
8. Al acabársele los tiros a Zacarías, salió del carro para buscar una ametralladora que estaba en el asiento de atrás del mismo y entonces fue alcanzado por un tiro en la cabeza y se desmayó. En total recibió 9 impactos. De creerse su versión, los héroes no lo vieron ni lo remataron cuando se acercaron al vehículo. Eso es improbable, luce más bien que Zacarías se ocultó en la finca que en ese entonces bordeaba la autopista.
9. Zacarías no cita la llegada del segundo vehículo, manejado por Huáscar Tejeda y donde estaban Pedro Livio Cedeño y Fifí Pastoriza. Debió haberse desmayado antes, por lo que la grave herida que sufrió Pedro Livio entonces fue hecha por uno de sus compañeros. Luis Salvador Estrella, en su libro, probablemente en base a lo narrado por Salvador Estrella la misma noche del 30 de mayo antes de esconderse, coincide en que el segundo vehículo llegó después de muerto Trujillo y que fue Salvador quien, por error, hirió a Pedro Livio, quien en efecto obtuvo heridas de una pistola 38. El único que usó ese arma esa noche fue Salvador.
Esta versión de los hechos difiere en detalles importantes de lo declarado por Antonio Imbert a la prensa y también de lo dicho por Huáscar Tejeda, Pedro Livio Cedeño, Roberto Pastoriza y Salvador Estrella Sadhalá bajo interrogatorio cuando fueron detenidos y de lo que luego contaron a sus amigos en la cárcel, antes de ser asesinados en noviembre de 1961.
Bernardo Vega

La segunda versión del chofer

En un libro publicado en España en 1965 por el ecuatoriano Gerardo Gallegos, aparece una segunda declaración jurada de Zacarías, efectuada en Madrid en 1964.
Allí exagera un poco su declaración de 1961. Pone a Trujillo a decir: "Zacarías, párate que estoy herido". Y luego: "Para Zacarías, coge la ametralladora, vamos a pelear, que estoy herido". Allí se cita la llegada del segundo vehículo y agrega que fue Trujillo quien, con su revólver, hirió a Pedro Livio Cedeño, que había llegado en ese segundo vehículo y que el dictador disparó los seis proyectiles de su revólver y que murió cuando ya no contaba con balas. Esta segunda versión, reproducida en la prensa dominicana en 1999, es la que ha sido citada por algunos dominicanos que se han especializado en el tema y que tienden a defender el trujillismo.

La suerte de Zacarías

El chofer de Trujillo fue condecorado por el Presidente Balaguer en junio de 1961. Al caer los remanentes de la dictadura, Zacarías junto a Ramfis Trujillo y otros, se fue a vivir a España, regresando al país en 1966, al asumir el gobierno Joaquín Balaguer, siendo entonces nombrado en un alto cargo en el Consejo Estatal del Azúcar (CEA), en el departamento encargado de reclutar haitianos para el corte de la caña.
Nunca más hizo declaraciones a la prensa. Murió el 3 de junio de 1999 a los 93 años de edad. El presidente Leonel Fernández ordenó que fuese sepultado con honores militares. Última Hora editorializó: "Con la muerte de Zacarías de la Cruz se esfuma la posibilidad de conocer, de primera mano y a través de un testigo de excepción, más detalles reveladores sobre el ajusticiamiento de Rafael Trujillo en 1961 y otros aspectos sobre la vida privada del dictador que dominó toda una época de la vida contemporánea. Por una suerte de invariable convicción que algunos nunca entendieron cabalmente pero que todos debieron respetar por su firmeza de carácter, Zacarías fue siempre una tumba en la que nadie pudo penetrar para que hablara sobre lo que conocía como chofer preferido de Trujillo".
EL CARRO DEL DICTADOR


Oldsmobile Ninety-Eight, 1956 by Otto Piron}
El carro de Antonio de la Maza Que era manejado
por Huascar Tejeda y Pedro Livio Cedeño
Antonio que Trujillo no podía estar herido cuando se inició la balacera. Antonio Imbert es el único otro testigo de los hechos que pudo hacer una declaración formal sin cohersión sobre lo que ocurrió. En su más amplia declaración a la prensa sobre el asunto, en 1964, explicó que el primer tiro, el de Antonio de la Maza, lo trató de dar cuando los dos vehículos estaban paralelos y que apuntó a Zacarías, pero la escopeta le falló. También erró el segundo, porque coincidió con el frenazo que dio Zacarías. A unos 500 metros Antonio Imbert dio la vuelta en redondo y el vehículo se detuvo en el carril derecho de la pista, como a 15 metros del de Trujillo, el cual estaba estacionado a la derecha y del cual tiraban con una ametralladora. Los cuatro héroes salieron del vehículo y tuvo lugar un intercambio de disparos que duró unos cuatro minutos. Considera que Trujillo no pudo haber estado herido al iniciarse la balacera, pues los dos escopetazos de De la Maza habían fallado. No cree que Trujillo disparó con un revólver, tal vez con una ametralladora.
Imbert y De la Maza entonces avanzaron hacia el carro de Trujillo, recibiendo Imbert una ligera herida en el pecho. De la Maza fue por detrás del carro de Trujillo, quien se encontraba parado fuera del mismo. Imbert oyó un disparo de la escopeta de De la Maza, el cual a quemarropa le dio en el hombro a Trujillo quien se quejó por el dolor. Este caminó y se puso frente a las luces de su propio carro, y, en ese momento Imbert le disparó. Trujillo cayó sentado y luego boca arriba, muerto, con la cabeza hacia Haina.
Fue tan sólo en ese momento que llegó el segundo carro, manejado por Huáscar Tejeda y con Fifí Pastoriza y Pedro Livio Cedeño. Este último en ese momento fue herido por un disparo en el vientre, proveniente ya sea de Zacarías, Amado García Guerrero o Salvador Estrella Sadhalá. Imbert fue al carro de Trujillo y tomó un revólver 38 que encontró en el asiento de atrás, y que todavía estaba con su cinturón, por lo que no cree que Trujillo lo usara.

La declaración del chofer de Trujillo
Juzgado de Instrucción de la Primera Circunscripción del Distrito Nacional (21/7/1961)


P. ¿Qué podría usted informarnos en relación al atentado criminal perpetrado la noche del 30 de mayo del año en curso, contra la ilustre persona del Generalísimo doctor Rafael L. Trujillo Molina, y con el cual usted fue herido?
R. Yo era encargado de los vehículos privados del Jefe y era la persona que el Jefe utilizaba como chofer para sus viajes personales tanto en la ciudad como en el interior. Alrededor de las 8 p.m., del día 30 de mayo del año en curso, cuando él se preparaba a dar su acostumbrado paseo por la avenida George Washington, me dijo que me preparara para ir a la Hacienda Fundación.
Yo le pregunté entonces: "Jefe, ¿sigo detrás o lo espero aquí?". Él me contestó entonces: "Espere aquí". Luego, como a eso de la 9:40 p.m., el Jefe regresó del paseo, subió a su casa de la Estancia Radhamés, donde yo lo esperaba y más tarde volvió a bajar, a las 9:45 p.m. Momentos antes, el Teniente Pedro de la M.G.D., y quien servía como camarero del Jefe había preparado el maletín que acostumbraba a llevar el Jefe y que, según me expresó éste, dicho maletín contenía una gran cantidad de dinero por lo pesado que estaba. Partimos de la Estancia Radhamés a la residencia de doña Angelita Trujillo, ubicada en la avenida Máximo Gómez, donde el Jefe permaneció como diez minutos. El Jefe salió de la casa y se montó en la parte trasera del carro marca Chevrolet, modelo 1957, color azul, BelAir. De ahí, conduje el carro por la derecha en la George Washington, avanzando hacia la autopista, marchando a una velocidad estable de 90 kilómetros por hora.
Momentos antes de llegar al Bar Restaurante El Pony, rebasamos un automóvil Mercedes Benz. Proseguimos marcha por la autopista en dirección a San Cristóbal, y aproximadamente después de haber avanzado un kilómetro después del último poste del alumbrado eléctrico, repentinamente sentí un disparo desde un carro que iba detrás con las luces apagadas. Al mismo tiempo que sentí el disparo, que supongo fue de escopeta por la enorme detonación, pude darme cuenta de que el mismo vehículo que creo que nos perseguía, encendió las luces y volvió y las encendió. Segundos después, el Jefe me expresó: "Estoy herido, coge la ametralladora y párate a pelear". Entonces, yo le contesté: "Jefe, son muchos, vamos a ver si nos vamos, quiero salvarlo". Él volvió a repetirme: "Coge la ametralladora y vamos a pelear, que estoy herido". Mientras tanto, el carro que nos perseguía nos había rebasado por la derecha, tirándose un poco al paseo y desde el carro que lo rebasaba se hicieron disparos, que por su rapidez, presumo eran de fusiles ametralladoras; todas esas balas se pegaron en el carro y entiendo que algunas de ellas le dieron al Jefe. El carro que nos rebasó se tiró aun más a la derecha en el paseo, a consecuencia de yo haberle tirado encima el carro que conducía con el propósito de hacerlo salirse de la autopista. Pero al ser un carro tan veloz, de más potencia que el mío, pudo rebasarme y se cruzó hacia la izquierda, atravesándonos y debiendo yo frenar para no chocar con el carro que se me cruzó.
En esos momentos en que frenaba, traté de virar el carro nuestro hacia Ciudad Trujillo, desviándome hacia la izquierda y quedando nuestro vehículo ubicado con el frente izquierdo ligeramente introducido en la grama central de la autopista. Al detenerme y volver la cara hacia detrás para mirar al Jefe, había abierto la puerta y se apresuraba a desmontarse, teniendo ya un pie en tierra. Lo vi bajar deslizando su cuerpo hacia el estribo, dándome la impresión de que estaba mal herido. Mientras bajaba hacia el estribo, pude ver que con sus manos buscaba en los bolsillos traseros un revólver pequeño calibre 38 corto, que acostumbraba portar y que fue la única arma que utilizó. Mientras tanto, desde el automóvil enemigo que nos había rebasado y el cual se había ubicado en la pista contraria a la nuestra, es decir, dirección oeste-este, se había detenido a unos 13 metros de distancia del nuestro, con el frente delantero derecho saliendo de la autopista y penetrando en el paseo derecho de ellos. Los ocupantes de este automóvil ya se habían desmontado y nos disparaban con nutrido fuego hacia nosotros.
En esos momentos, le dije al Jefe: "A mí me hirieron también". El fuego que se nos hacían era cada vez más intenso. El Jefe se desmontó del vehículo y avanzó hacia la parte delantera derecha, y pude ver que disparaba con su revólver hacia los enemigos, con su pequeño revólver. Mientras tanto, yo tomé un fusil automático M1 (semi) y comencé a disparar sobre ellos. Cuando yo comencé a disparar, fue cuando vi al Jefe que avanzaba tres o cuatro metros delante del bómper del carro y cayó de bruces con el frente hacia el pavimento, dando media vuelta al caer, cayendo inerte. Presumo que el Jefe cayó muerto ya que no lo vi moverse más durante el tiempo que duró el combate que yo sostuve con los asaltantes. Descargué el fusil M-1 semi-automático con el cual disparaba y tomé una ametralladora Luger corta, disparando hacia el enemigo de manera intermitente, ya que debía racionar mis cápsulas para el combate que yo entendí se prolongaría. Vi cuando uno de los asaltantes avanzó hacia el cuerpo inerte del Jefe y al llegarle cerca le disparé algunas cápsulas que lo hirieron, dejando caer el asaltante su pistola o dando gritos de que se sentía herido.
Luego, después me salió otro asaltante delante del carro disparando hacia mí; yo entonces le contesté con disparos, habiéndome dado cuenta que había caído y su pistola había caído en el pavimento, pero prontamente se levantó y volvió hacia su carro. Luego, cuando se acabaron los tiros de la ametralladora que yo portaba adelante, abrí la puerta del lado derecho del carro y me desmonté para coger la ametralladora del Jefe que estaba detrás del carro. Logré alcanzarla, y cuando me disponía a sobarla para disparar, fui alcanzado una vez más en la cabeza, por un disparo que me derribó, dejándome sin sentido. Es lo último que recuerdo en relación al asalto y al combate, en el cual recibí heridas en las dos piernas, en el muslo izquierdo y dos heridas en el vientre, dos heridas en el hombro derecho, una herida en el tobillo derecho y una herida en la cabeza que me fracturó o astilló la parte superior del frontal. Cuando recobré el conocimiento, un tiempo después que no puedo precisar, encontré la ametralladora Thompson a unos pasos de mí, así como algunas distancias de la ametralladora, en el lugar donde vi caer al Jefe, el kepis que éste usaba esa noche.
Recogí ambas cosas y me senté en una verja situada a la derecha de donde me encontraba y esperé unos cinco minutos para ver si me traía a Ciudad Trujillo, ya que el vehículo en que nosotros andábamos no estaba en el lugar del hecho y los asaltantes tampoco se encontraban ya en ese lugar, suponiendo yo que se habían llevado el cuerpo del Jefe. Momentos después, aparecieron algunos campesinos, quienes fueron los que me condujeron hacia la antigua carretera Sánchez, donde fui trasladado al Hospital Marión donde quedé internado, habiendo sido dado de alta el día 17 de junio de este año.
P. ¿Tiene usted algo más que declarar?
R. No señor.
Con lo cual dimos por terminado el presente interrogatorio que después de leído al declarante y expresar su conformidad, lo firma junto con nosotros y el secretario que certifica.

· Zacarías de la Cruz
Mayor, A.M. Declarante
· Dr. Wilfredo Mejía Alvarado
Juez de Instrucción
· Ricardo Fco. Gaspar Thevenin
Secretario
· Dr. Teodoro Tejeda Díaz
Procurador
 
 

 

Trujillo, la historia de un magnicidio
Por Vianco Martínez, 2003
El dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo le había robado su nombre a la ciudad más vieja del Nuevo Mundo y la había obligado a usar el suyo, y en una esquina de la ciudad ultrajada fue abatido a tiros la noche del 30 de mayo de 1961 por un grupo de descontentos colaboradores.

Trujillo era un antiguo empleado de los norteamericanos que ganó fama repartiendo bofetadas y asesinando patriotas en la primera intervención militar de los Estados Unidos a la República Dominicana, en 1916. Había tomado el poder en 1930, tras un acto de sedición. Su muerte produjo un viraje en la vida política y social de esa nación del Caribe, que tiene 43 años luchando por deshacerse del fantasma del tirano.

El poder de Trujillo había entrado en una etapa de decadencia luego de un intento de lucha armada protagonizado por un grupo de exiliados el 14 de junio de 1959. Los integrantes del grupo fueron masacrados sin piedad y la indignación causada por ese hecho se regó por todos los confines de la atemorizada sociedad dominicana.

Trujillo además, empezaba a pagar la factura de sus peores vanidades, exhibidas con ostentación en la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre —una obra no reproductiva que restó liquidez al gobierno—, donde el tirano, según el historiador Frank Moya Pons, gastó más de 30 millones de dólares.

Cuando el tirano empezó a confundir el humo con las nubes, comenzó a jugar al nacionalismo para agenciarse nuevas formas de enriquecimiento y eso enfadó a los norteamericanos. Nacionalizó la industria de la electricidad, sacó a los extranjeros del negocio azucarero y se apropió de los ingenios. Trujillo convirtió la República Dominicana en una finca de su propiedad y empobreció a la mayoría de los dominicanos en beneficio de una minoría de minorías, según el historiador Frank Moya Pons.

Trujillo lastimó como nadie la dignidad de los dominicanos. Era un general sin batallas y sin méritos que decidía quién vivía y quién moría en su tierra y en la ajena. En sus manos, el ejército que dejaron los norteamericanos devino en una partida de asesinos a sueldo que cargó con la tranquilidad del país.

En el extremo de su vesanía, mandó a poner en las iglesias un letrero que decía "Dios en el cielo, Trujillo en la tierra", pero que más tarde, cuando sus delirios de emperador estaban más alborotados que nunca, cambió de orden: "Trujillo en la tierra, Dios en el cielo". Se mandó a hacer estatuas en cada esquina y obligó a los intelectuales a escribir libros que después calzó con su nombre. Trujillo además, se puso tantos títulos como carencias tenía: Doctor, Licenciado, Padre de la Patria Nueva, Benefactor de la Patria, Protector de la Iglesia y muchos más. Para entrar en la universidad había que rendirle pleitesía y para graduarse era requisito indispensable hacer profesión pública de fe trujillista.

Los teléfonos estaban intervenidos. En el campeonato invernal de béisbol tenía que ganar obligatoriamente su equipo y en el hipódromo tenían que llegar primero sus caballos. Su hija fue designada reina y su esposa —que era semi-analfabeta— fue declarada impúdicamente escritora y filósofa. Para favorecer algunas provincias en perjuicio de otras cambió el mapa, y para alimentar su ego, cambió la historia. Bajo la bota del tirano toda la República Dominicana era un país bajo sospecha.

A finales de los años 50, José Emilio Cordero Michell, un distinguido profesional de la clase media que terminó alzado en la montaña, definió la situación como "una pesadilla owerlliana donde la realidad superaba la ficción".

El detonante de la crisis fue el caso del presidente de Venezuela Rómulo Betancourt. Trujillo colocó un carro cargado de dinamita en la avenida de Los Próceres, en Caracas, que el coronel Jhonny Abbes García, un asesino a sueldo que encabezaba el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) —la guardia personal del tirano— hizo detonar cuando el mandatario venezolano pasaba por el lugar, camino a un acto oficial. Betancourt se había convertido en el principal enemigo del trujillismo en el exterior y desde las tribunas de la Organización de Estados Americanos (OEA) se dedicó a pedir la cabeza del sátrapa.

Como castigo, los países miembros de la OEA —en una votación que tuvo lugar en San José, Costa Rica, el 21 de agosto de 1960— impusieron sanciones económicas al régimen trujillista, cerrando sus fuentes de abastecimiento de combustible y negándole la posibilidad de acceder a los mercados internacionales.

Mientras el régimen se desgastaba, los dominicanos empezaban perder el miedo. En junio de 1960, en un cocktail en Santo Domingo, uno de los hombres que planeaban matar a Trujillo, se acercó a Henry Dearborn, cónsul y, según el escritor Víctor Grimaldi, jefe de la CIA en Santo Domingo, para formularle un pedido de armas y material bélico para llevar a cabo el magnicidio. En lo adelante, las vías de comunicación entre la estación local de la agencia y el Cuartel General en Washington se convirtieron en un hervidero.

Entre los oficiales del Pentágono, Trujillo gozaba de una complacencia muy parecida a la complicidad. En 1959, poco antes de que los tórridos amores entre Trujillo y los norteamericanos llegaran a su fin, el tirano recibió 1,089,000 dólares en asistencia militar de manos de la administración Eisenhower, y un año después, cuando ya la crisis empezaba a mostrar sus signos más severos, el Pentágono propuso entregarle 445,000 dólares más.

En el documento "La capacidad militar de los Estados Unidos para influenciar el progreso de nuestros objetivos nacionales en Latinoamérica", fechado el 29 de octubre de 1959, el Comando Sur entendía que "la perpetuación del régimen de Trujillo es lo que mejor servirá a los objetivos de los Estados Unidos".

Eisenhower salió de la Casa Blanca el 19 de enero de 1961, pero antes dejó como herencia a John F. Kennedy, su sucesor, un cambio de política hacia Trujillo que incluyó una autorización para entregar armas y material militar a lo que ellos llamaron el Grupo de Acción.

El indicio más convincente de la participación estadounidense en el complot para exterminar a Trujillo fue celosamente guardado durante años como documento clasificado. Fue un documento titulado "Programa de Acción Secreta para la República Dominicana". El informe, preparado a solicitud de Richard Goodwin, consejero y asistente especial de presidente Kennedy, establecía que "la CIA tiene bajo custodia directa en Estación de Ciudad Trujillo un abastecimiento limitado de armas y granadas. Atendiendo a las urgentes solicitudes de los líderes de la oposición interna, de armas para protección personal, con el fin de ayudar en sus esfuerzos para neutralizar a Trujillo, se les han enviado tres revólveres y tres carabinas con sus municiones correspondientes por vías seguras".

"A nadie puede quedarle duda de que, tal como lo creían algunas personas, el papel de los Estados Unidos en la muerte de Rafael Leonidas Trujillo fue decisivo", asegura Grimaldi, en su libro "Tumbaron al jefe. Los Estados Unidos en el derrocamiento de Trujillo".

A la hora de la muerte del tirano, Joaquín Balaguer, un hombre enigmático, callado e impredecible, propietario de un pragmatismo que tiñó de sangre la nación dominicana en los años posteriores, se encargó de conducir la transición al sistema democrático. Para la oposición, era como poner la iglesia en manos de Lutero.

Balaguer heredó la maquinaria política y militar del trujillato y, en lugar de desmantelarla totalmente, la consolidó y se sirvió de ella. Muchos de los oficiales que le cuidaron la espalda en sus sucesivos años de gobiernos eran hijos de la dictadura, hombres de mano dura que no dudaron en mostrar sus talentos para la represión política y para el crimen de Estado. También heredó la vieja costumbre de humillar a los contrarios y dividir a los jefes militares para que no le hicieran sombra.

A las diez de la noche del 30 de mayo de 1961, cuando el tirano se dirigía a su casa campestre de San Cristóbal, fue interceptado por dos vehículos. Sus ocupantes abrieron fuego sobre el carro presidencial. El chofer del tirano, Zacarías de la Cruz, un hombre adusto que en lo adelante vivió para callar, salió corriendo por los matorrales y salvó su pellejo. Trujillo, solo en medio de su última noche y con un poder absoluto que en la frontera de la vida y de la muerte no le sirvió para nada, murió bajo el fuego de sus antiguos colaboradores, cambiando para siempre el rumbo de la historia. 

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